Con kamifūsen —globos de papel— la feria japonesa Matsuri recibía a los transeúntes interesados en adentrarse a la cultura japonesa. No fue necesario viajar más de 18.000 kilómetros para saborear los típicos platos japoneses, escuchar su música y maravillarse con la variedad de entretenimiento.
El equipo de Modo Feria tuvo la oportunidad de entrevistar a visitantes y feriantes. Un trabajador del stand Laf nos contó que en el Mercat de Villa Crespo "todos los fines de semana hay una feria distinta" y que, en el caso de la Matsuri, le sorprendía la masividad de personas que había movido el evento.
"Acá en el Mercat me encanta todo lo que es la ambientación, la comida y la gente; la buena onda que hay siempre."
— Visitante anónimaMuchos transeúntes destacaban la excelente decoración del establecimiento y cómo lograba la conexión intercultural. Desde manga, anime y peluches de los personajes preferidos, hasta platos de ramen o la oportunidad de probarse un kimono. La diversión en la feria japonesa Matsuri no tiene fin.
Los precios, dentro de lo accesible
Se suele considerar que este tipo de experiencias —en las que hay productos importados y comidas fuera de lo común— son costosas. No obstante, en este caso, no es realmente cierto.
"Los precios, la verdad, están bastante bien. No es nada exorbitante."
— Trabajadora del puesto Koi DumplingsLa misma trabajadora nos comentó que la comida que más eligen los clientes es el ramen. Además de la gastronomía, la feria ofrecía un espacio para el arte y la creatividad local: este evento le brinda la oportunidad a nuevos emprendedores, como la ilustradora Bárbara Giacobbe, que lo definió como "una buena forma de que la gente se lleve algo de su trabajo". En situaciones económicas como las actuales, estos espacios deben ser valorados.
Ser parte de la comunidad
Algo que destacaron muchos feriantes, y también notó el equipo de Modo Feria, es la cantidad de personas que vestían trajes emblemáticos de la cultura japonesa o hacían cosplay —es decir, se disfrazaban de su personaje favorito.
La feria, más que un evento, invita a ser parte de la comunidad a quien quiera entrar. "Yo siempre vengo con mi familia y con mis amigos, y la pasamos super bien", nos comentó una fanática de la cultura japonesa.
No es realmente necesario ser parte de este nicho para disfrutar. Matsuri le comparte a los porteños la oportunidad de conocer la cultura japonesa, los perfuma con sus aromas y los abraza en su tradición. Por un fin de semana, Villa Crespo —barrio de familia y encuentro— se convirtió en la casa de un país entero.